Tomas martinez

Hoy tenemos el gusto de entrevistar a Tomás Martínez, un agricultor que lleva más de 20 años de su vida dedicándose a esta profesión. Lo primero de todo darte las gracias por dejarnos hacerte esta entrevista, Tomás.

Gracias a vosotros.

Dinos, llevas ya más de 20 años siendo agricultor. ¿Qué te motivó a ello?

Pues la verdad es que siempre ha sido algo que me ha gusto mucho. Mi padre lo era, bueno lo sigue siendo ya que me suele ayudar con algunas tareas, así que decidí tomar las riendas del negocio cuando el decidió retirarse. Aunque aún sigue trabajando como cuando todo esto era suyo (risas).

Me gusta mucho trabajar con los cultivos, de todas las clases. Así que se podría decir que ese es mi motivo.

¿Y es muy dura la vida del agricultor?

La verdad es que es algo que va por días. Hay veces que me tengo que levantar a las 5 de la mañana para comenzar el trabajo y no paró hasta las seis o siete de la tarde. Otras veces son solo unas cuantas horas para dar una vuelta para comprobar que todos los cultivos están bien.

Puede ser muy duro a veces, pero cuando haces algo que te gusta, te llena ver cómo va creciendo poco a poco el fruto de tu trabajo.

Ahora mismo, ¿cuántos sois ocupándoos de los cultivos?

Bueno, si hablamos de ahora mismo podríamos decir que somos unas seis personas. Pero dentro de poco tendré que contratar a algunas para que se ocupen de recoger algunos cultivos.

Para poder ocuparse de todo esto la verdad es que hace falta bastante personal, sobre todo si quiero poder tener la oportunidad de echarme una siesta (risas). Esto es un negocio familiar, así que trabajamos toda la familia. A mi mujer al principio no le hacía mucha gracia, pero le ha acabado gustando esto.

Por lo que me han comentado, controlar todo lo que se hace u ocurre en la plantación es bastante difícil. ¿Cómo lo haces?

Al principio sí que era bastante difícil. Tenía que ir de terreno en terreno para ver qué era lo que hacían los trabajadores en el tractor y teníamos bastantes problemas para comunicarnos entre nosotros cuando había un problema.

Pero ahora con la llegada de los móviles se nos han hecho ciertas cosas más fáciles. En un principio no me convencía, pero un compañero de profesión me dijo que me descargará una aplicación para el móvil que se llamaba Isagri. Yo no soy mucho de usar estos trastos, pero me explicó cómo funcionaba y nos vino muy bien, porque puedo saber que trabajos se han hecho y cuáles no al momento así como podemos estar mucho mejor comunicados entre nosotros, aunque haya mala cobertura. Y como se anota todo lo que se ha hecho a lo largo del día, puedo llevar un mejor control de mi personal.

¿Es cierto que vendes tus propios productos? Es decir, a gente que viene por la zona

Pues sí. En realidad es algo bastante reciente, lo llevamos haciendo tres o cuatro años. Un día vino una persona que se había perdido y no sabía cómo seguir para llegar a Zaragoza. Le estuve explicando y me pregunto, “oye, ¿cuánto me costaría comprarte un kilo de patatas?”. En un primer momento me quede con la mente en blanco, porque no sabía que decirle.

Así que le respondí: “¿un euro?”. Y encantado me lo pagó. Tras marcharse me hizo pensar en que habían muchos compañeros de mi profesión que venden parte de su cultivo directamente a personas particulares. Así que lo estuve estudiante, comprobé precios con los supermercados, hice números  y decidimos montarlo, con la opción de comprarlo directamente aquí o que se lo lleváramos hasta su casa.

La respuesta de los clientes fue muy positiva, porque les encanta comprarlo todo fresco en lugar de productos envasados en los supermercados. Actualmente ofrecemos un servicio de entrega hasta 50 kilómetros, pero estamos hablando con otros agricultores de la zona para poder extenderlo y así abaratar gastos.

Entonces, ¿ser agricultores es una buena profesión?

Hombre, no te puedes hacer tan rico como Bill Gates (risas), pero si te gusta lo que haces es una profesión estupenda. No voy a negar que es muy dura y que a veces no sale tan rentable como uno espera, porque si hay lluvias muy fuertes pueden estropearse las cosechas o que algunas sean devoradas por las plagas.

Es algo a lo que hay que dedicarle la vida, y si uno quiere trabajar en esto, tiene que saber que no va a disponer de tanto tiempo libre como podría en otras profesiones.

Muchas gracias por tu tiempo, Tomás. Ha sido un placer.

El placer ha sido mío.

Dejar respuesta