Zona Ciclo

12 de mayo de 2012

 

No solo es dar pedales, también hay que cuidar el cuerpo a base de bocata, clara y buena compañía.

 

 

 

____________________ o ____________________

 

1 de mayo de 2012

 

Parece que la temporada ciclista ya ha empezado para algunos.

 

 

 

____________________ o ____________________

 

1 de noviembre de 2011

 

Un año más, nos quedamos sin clásica

 

 

 

____________________ o ____________________

 

1 de octubre de 2011

 

¿Habrá algún día crónica de una cronoescalada?

 

 

 

____________________ o ____________________

 

1 de septiembre de 2011

Dani y Maikel en la cima del Pico del Águila (Chirivilla 711m)

 

 

 

 

 

____________________ o ____________________

 

 

 

30 de agosto de 2011

Maikel en la cima de l’Oronet junto a todo un Campeón Olímpico: Samuel Sánchez

 

 

 

 

 

 

____________________ o ____________________

 

 

 

25 de agosto de 2011

DOS HOMBRES Y UN DESTINO

 

                He de reconocer que en la redacción de la zona ciclo nadie ha visto la famosa película, pero no se nos ocurre otro título mejor para esta crónica protagonizada por Christian y Maikel. Por las referencias que disponemos del famoso film de oídas y leídas, este western, narra la historia de dos tipos duros, altos y guaperas que a lomo de sus monturas no dudan en enfrentarse a cuantos obstáculos les pone el destino, la complicidad entre ellos es tal que con solo un cruce de miradas y sin mediar palabra son capaces de encontrar la mejor solución común, incluso si esta pasa por saltar al vacío.

 

                Poco más tarde de las 9 de la mañana del miércoles 24 de agosto de 2011 y ya con el Sol apretando, dos intrépidos ciclistas se ponían en marcha. Por delante les esperaba un recorrido largo y duro como no se habían enfrentado. 114 km, cinco cotas puntuables pero como veremos, se encontraron con un par más de ellas dignas de mención, más de 2000 metros de desnivel positivo y el paso por localidades como Dos Aguas, El Oro, Cortes de Pallás, Alborache y Turís.

 

 

 

 

                Con las alforjas llenas de comida y bebida, con la moral y las fuerzas intactas, nuestros jinetes entre dimes y diretes, avanzaban hacia su primer escollo, el puerto de Dos Aguas I. A tan solo 7 km del inicio les esperaban las primeras rampas que sin prisa pero sin pausa afrontaban sin titubeos.

 

 

 

 

                Unos 5 kilómetros más tarde pasaban por la cima de este primer puerto, cima donde coincide el final de una cronoescalada donde Christian año tras año y siempre que puede, mide su estado de forma en sus peculiares estadísticas. Pasado este primer alto, fugaz descenso y sin un metro llano como si de una montaña rusa se tratase comenzaba la segunda parte del puerto. Dos Aguas II.

 

 

 

 

                En esta parte del puerto siempre se han hecho diferencias notables entre los ciclistas, recordemos que esta parte del recorrido es compartida con la ya mítica clásica Carlet-Bunyol donde unos y otros han visto fundadas o enterradas sus posibilidades de victoria en este tramo. Todo aquel que demuestre debilidad en esta subida queda descartado para coronarse rey de la Clásica, en cambio, subir en cabeza no te otorga este privilegio ya que la clásica encierra muchos más peligros. Nuestros fondistas se tomaron con relativa calma este segundo puerto.

 

 

               

 

                Esta carretera es compartida por aficionados al ciclismo y aficionados a la moto, al ser entre semana aunque en periodo vacacional, tuvieron la suerte de tener poca compañía motorizada. Ya superada esta segunda parte del puerto, afrontaron con prudencia el descenso hacia la población de Dos Aguas. Como se puede apreciar en las imágenes, el asfalto es aceptable, la inclinación considerable y las revueltas, curvas y contracurvas para disfrutar del deporte de las dos ruedas.

 

 

 

 

                Con solo 500 metros “llanos” de travesía por Dos Aguas pueblo, nuestros cracks se enfrentaban a la tercera cota puntuable del día, el alto de la Mola de Cortes, un puerto con una dura rampa inicial que te deja las piernas temblando, pero que gracias al buen asfalto y al suavizamiento continuo del desnivel si las fuerzas responden, se termina subiendo a velocidades cercanas, incluso superiores a los 25km/h. Aquí vemos esta primera y dura rampa nada más salir de la localidad de Dos Aguas.

 

 

 

 

                Mientras subían el alto de la Mola de Cortes, de reojo iban echando un vistazo a la margen izquierda de la ascensión donde se intuía un profundo y agreste barranco donde les esperaba el pantano de Cortes y una zona “desconocida” para ambos. Christian había ido hacia 5-6 años a la localidad de Cortes de Pallás situada junto al pantano en coche y recordaba que el terreno a recorrer era duro (digamos) de narices por no reproducir sus exactas palabras para describir este tramo. Maikel hacia solo 4 años que había circulando por esa desconocida carretera, pero lo hizo en moto y solo recordaba bajada curvas y más curvas, un puente y un túnel. Así entre recuerdos y “sin darse apenas cuenta” llegaban a la cima, eso sí, ya con 25 km y tres puertos en las piernas.

 

 

 

 

                Poco después de pasar el último puerto, dejaban de lado el recorrido de la Carlet-Bunyol y tomaban la carretera hacia Venta Gaeta, un tramo recto con continuos sube-bajas donde tuvieron sus mas y sus menos con varios incivilizados conductores. Llegados al siguiente medio-cruce medio-rotonda, tomaron el camino hacia la izquierda dejando a la derecha el desvío al pantano de Forata, camino que retomarían hora y media más tarde. Comenzaba un camino “desconocido” de ida y vuelta que empezaba con un empinado descenso de unos cinco kilómetros que pasaba fugazmente por la pedanía de El Oro. Pasado este descenso, la pareja se enfrentaría a un duro repecho digno de ser puntuable como de 2ª categoría al que bautizaron como La Puntilla, adivinen el porqué…

 

 

 

 

                Pasado el espontaneo repecho con el que no contaban mucho, afrontaban el ultimo descenso antes de llegar al pantano de Cortes. Descenso con unas vistas impresionantes del pantano, un puente que desde arriba parecía de juguete pero con el paso de los metros se tornaba faraónico y majestuoso. Pasado el puente a una velocidad considerable les esperaba un oscuro y largo túnel, al que la calidad de la lente de la cámara que llevaba Maikel transforma en suficientemente iluminado cuando la realidad es bien distinta.

 

 

 

 

                Nada más pasar el puente, les esperaba la segunda sorpresita del día en forma de duro repecho de un largo kilometro hasta la recóndita localidad de Cortes de Pallás. Repecho que se hizo más duro si cabe por ser un punto de inflexión en la etapa y la necesidad de llegar a la población para rellenar bidones.

 

 

 

 

                Sin más dilación, deshacían el camino andado, descenso hacia el oscuro túnel donde comenzaba una larga ascensión, pasando de nuevo por el puente y poco a poco dejando atrás Cortes de Pallás y muy, pero que muy abajo el pantano de Cortes hasta tal punto que en solo dos curvas, el colosal puente parecía sacado del juego preescolar de un tren de madera. Esta ascensión culminaba justo a la altura de una carretera en obligado desuso para el público por la cacicada de la multinacional Iberdrola con el consentimiento del político de turno, sirva este comentario como reivindicación. Carretera con unas vistas impresionantes, con un interés para el turismo de interior por descubrir que unía las localidades de Cortes de Pallás y Millares. Carretera que vilmente es monopolizada por la multinacional de turno que nos priva de su disfrute.

 

                Una vez pasado en sentido inverso el novedoso alto de la Puntilla, nuestros actores afrontaban un duro escollo de más de 5 km, y no solo por sus duras rampas, también por el día de calor sofocante, un viento que parecía soplar siempre de cara y los 60 km que llevaban en las piernas, afrontaban la subida de El Oro.

 

 

 

 

                Una subida con duras y continuas rampas, que venía precedida por dos duros repechos de más de 300 metros cada uno con desniveles del 11 y del 9% respectivamente. Parecían como avisos de una “Mascletá” y como buen acto pirotécnico, lo mejor lo reservaban para el final.

 

 

 

 

                Ya con 67 km entre pecho y espalda, llegaban al cruce por el cual habían pasado 85’ antes. Esta vez tomaron la descarnada, estrecha y angosta carretera que bordea el pantano de Forata. Carretera que les llevaría en un descenso muy bacheado de nuevo a retomar parte del trazado de la Carlet-Bunyol. Descenso donde hasta en tres ocasiones Christian pasaría apuros en el paso de sendas curvas salvando la caída gracias a la pericia de la que hace gala encima de la bicicleta. Dado que la calidad del video del bacheado descenso es insalubre para vista y oídos, solo les mostraremos parte del primer tramo para que se hagan una idea del resto.

 

 

 

 

                Una vez pasados los saltos y sobresaltos del tramo del pantano de Forata entrarían de nuevo en el recorrido de la Clásica, además lo harían en el tramo más clasicomano de la Carlet-Bunyol donde tantas encerronas, ataques, hundimientos, pájaras y demarrajes se han vivido. Un tramo en general descendiente pero jalonado por duros y largos repechos que te llegan a hacer dudar si estas bajando o subiendo, si vas o vienes, de “el porqué” de esa pasión por el ciclismo…

 

                La dureza de la situación era de tal intensidad, que nuestros clasicomanos estuvieron más de 25 km sin cruzar prácticamente palabra, más allá de monosílabos y pequeñas indicaciones del ritmo a seguir. Christian comenzaba a sufrir dolores en la espalda producidos por el paso de las horas y los kilómetros, además, la geometría de su bicicleta de 14 años tampoco le ayudaba mucho. Maikel comenzaba a sufrir calambres en los dedos de los pies y estaba pasando un autentico calvario cada vez que pedaleaba. Todavía no ha sabido encontrar el equilibrio entre biomecánica y comodidad en la posición de las calas de su nueva montura. Con notables síntomas de cansancio y esfuerzo, dejaban de lado el trazado de la Clásica para dirigirse hacia Alborache.

 

 

 

 

                Alborache es una localidad que en muchas ocasiones ha acogido etapas de nuestros intrépidos ciclistas y ha sido testigo mudo de innumerables anécdotas, como ver pasar a Richi en el preludio de una de sus mayores pájaras, o a Samu lanzarse con las últimas fuerzas que le quedaban de cabeza a la fuente de principio del pueblo (en el sentido de aquel día) para saciar una sed acuciante producida por un pajaron por seguir el ritmo de Dario y Christian en un día con anécdotas para escribir un libro…. Pero eso es otra historia.

 

                Los protagonistas del día, tenían muy presente la presencia de la fuente de Alborache, y no dudaron en parar y hacer un último alto en el camino para hacer un refrigerio al uso. Hasta donde sabemos, Christian quería parar el mínimo tiempo posible por la duda de poder arrancar, en cambio Maikel ardía en deseos de quitarse el calzado y meterse de lleno en la fuente cual gitanillo en las fuentes de la Alameda en plena feria de Julio.

 

 

 

 

                Una vez “calmadas” las deficiencias físicas y mentales, partirían dejando atrás Alborache para continuar el camino propuesto que les llevaría por una carretera sube-baja continuo hasta la localidad de Turís. El final estaba cerca pero con más de cuatro horas de pedaleo constante y casi 100 km en las piernas, cualquier tramo levemente ascendente se convertía en un muro.

 

 

 

 

                Dejando atrás Turís, ya “solo” restaban unos 16 km para el merecido descanso, pero entre la deseada piscina y saciante parrillada se interponía, además de la distancia, el calor, un molesto y continuo viento de cara, múltiples taras físicas y un último alto puntuable, el de Altury. Alto que tomaron con ganas aunque con respeto y que coronaron a muy buen ritmo prácticamente juntos. Suave descenso, un último doble cruce de carreteras para afrontar los últimos kilómetros en un tramo donde en un quiero y no puedo se fueron relevando con los últimos gramos de fuerza que les quedaba. Aquí podemos ver a Christian comandando al dúo en el ultimo kilometro.

 

 

 

 

                Después de 114 km, 4 horas 46 minutos y 22 segundos a una media más que respetable de 23,7 km/h con los condicionantes de desnivel, viento y condiciones climáticas, llegaban a su destino y lugar de partida, donde les esperaba la familia para una parrillada típica de la zona no sin previo paso por la piscina infantil para disfrutar de un baño con los futuros campeones Ander, Adrià, Gorka y Pau… bueno Pau estaba tirando zetas después de cascarse un bibe de campeonato.

 

 

 

               

                En la zona ciclo estamos convencidos que esta aventura con mas integrantes habría sido uno de los días más grandes y épicos que se hubieran recordado desde hace mucho tiempo, pero al mismo tiempo también somos conscientes en Zona Ciclo que en vez de llegar a la hora de la comida, más de uno le habría venido justo llegar a la hora de la merienda.

 

 

 

____________________ o ____________________

 

 

 

16 de agosto de 2011

COCINADOS A FUEGO LENTO EN EL INFIERNO ALICANTINO

 

                Durante la última semana se ha confirmado la fractura de escafoides de Miguel V., esperemos que se recupere pronto. Samuel está francamente recuperado físicamente y con la moral por las nubes, sus entrenos de carrera a pie van por buen camino, ha encargado una nueva montura y está deseando pasar de nuevo por Segart para enfrentarse a sus demonios. Dani sigue metiendo kilómetros sobre ruedas y nos consta que a muy buen nivel. Maikel una vez más será el protagonista del siguiente relato por tierras Alicantinas.

 

                Aprovechando un fin de semana de playa en Xàbia, no podía dejar pasar la oportunidad de reencontrarse seis años después con el Coll de Rates, un puerto singular entre las localidades de Parcent y Tárbena en la Sierra del Carrascal. A esta aventura se unieron Daniel Giménez, cuñado de Maikel, corredor de fondo, maratoniano y recién iniciado en el triatlón y Luis, vecino de Daniel, consumado triatleta y recién finisher en el Ironman (3,8 km a nado – 180 km pedaleando - 42,195 km de carrera a pie). Casi ná!!!

 

                Los tres se ponían en marcha con las primeras luces del día, por delante les esperaban más de 90 km, dos sierras y tres puertos. El Coll de Rates por sus dos caras y el Montgó desde Denia a Xàbia. Aquí les vemos en un sus primeros km.

 

 

 

               

                Luis saliendo de Xàbia ya pondría un alto ritmo, pasando rápidamente por las localidades de Xàbia, Gata de Gorgos donde les esperaba un duro repecho de dos km hasta llegar a Lliber donde Daniel marcaria un ritmo alto de subida, Xaló, Alcalalí y Parcent. Parcent es la población donde nace el Coll de Rates en su versión más septentrional. Los tres encaraban la subida, subida inédita para Daniel y Luis, solo Maikel había pasado una vez hacia seis años en una excursión Valencia-Benidorm junto al Biciclub Valencia del cual fue socio durante dos años mientras se curaba su lesionado tobillo. Aquí les vemos afrontar las primeras rampas.

 

    Lo que ninguno de los tres conocía, es que entre Parcent y el Coll de Rates no solamente hay 6,8 km de duras rampas, también tienen el privilegio de poseer la única estación de cronometraje gratuita de toda España. Para no extendernos, adjuntamos el enlace donde está todo muy bien explicado.

 

                http://stoppomat.com/info/?p=7

 

                El Coll de Rates es un puerto que consta de dos partes muy bien diferenciadas, una primera parte ratonera, con duras rampas y rodeada de altos arboles que dan gran belleza al entorno y protegen del posible viento, y una segunda parte de casi tres km de larga y ondulada “recta” con un paisaje totalmente opuesto, desnivel medio del 5,6%, ausencia de arboles y donde si el aire da de cara se hace interminable, pero si da de culo como ocurrió en el día de ayer, la velocidad de ascensión es realmente alta.

 

 

 

 

                En la primera parte como ocurrió entre Gata y Lliber, Daniel tomo la iniciativa, Maikel estaba a la expectativa porque no se había encontrado cómodo en toda la mañana y Luis asustaba por su corpulencia y por los desarrollos que estaba moviendo durante todo el día, de hecho desconocíamos si Luis era consciente que llevaba también plato pequeño. Daniel seguía tirando, Luis parecía ir fácil y Maikel llegaba incluso a descolgarse unos metros por unos instantes cuando llegaban las rampas más duras y el ritmo de Daniel también comenzaba a bajar considerablemente. Luis tomaba el mando, Maikel recuperaba a la vez que Daniel comenzaba a ceder y buscaba su ritmo.

 

                Una vez pasada la parte más dura, parecía que a Maikel se le enderezaba el cuerpo y que Luis no tenía tan buenas piernas y por fin usaba su olvidado plato de 34 dientes. Maikel tomaba el mando metros antes de cambiar el paisaje y comenzaba a bajar dientes y subiendo a muy buen nivel haciendo ceder unos metros a Luis.

 

 

 

               

                En los últimos metros del puerto y después de la ultima recurva, soplaría fuerte el viento de cara a ya muy pocos metros de la cima donde llegaría Maikel primero, a escasos 40” Luis y minutos después hacia lo propio Daniel.

 

 

               

 

                Después del reagrupamiento y comentar la ascensión, los tres continuaron la marcha hasta la localidad de Tárbena donde tenían pensado almorzar. Maikel recordaba (o eso creía el) que hasta Tárbena era un descenso de 7 km, cuando realmente solo eran dos y el resto un duro rompepiernas por una peculiar sierra, terreno de ciclistas, motoristas y domingueros varios.

 

 

 

 

               

                Una vez en el pueblo, intentaron localizar un lugar donde reponer fuerzas, líquidos y energías con diferentes resultados.

 

 

 

 

                Después de mezclarse con la fauna de la localidad y localizado un buen lugar para el “esmorçaret”, dieron buena cuenta de víveres varios.

 

 

               

                Una vez alimentados, muy bien hidratados, y con los bidones rellenos de agua fresca partían dejando atrás Tárbena, encarando de nuevo un terreno rompepiernas con el sol apretando mucho en un cielo raso, despejado y azul como no solemos ver en las ciudades. Los tres fueron entrando de nuevo en ritmo para afrontar el Coll de Rates en su cara sur.

 

 

               

 

                Luis apretaría los dientes en las primeras y duras rampas a base de plato y duros desarrollos pondría en fila al trío descolgando a Daniel, que parecía el más “flojo” en las subidas, pero mostrándose muy combativo toda la etapa. Incluso Luis, después de sufrir el picotazo de una avispa en plena subida como un verdadero Hombre de Hierro que es, siguió apretando los dientes  hasta pocos metros antes de la cima donde se debió sacar de punto a sí mismo y explotando o recibiendo el duro golpe del tío del mazo, aun así, Luis y Maikel entraron prácticamente juntos.

 

 

 

 

Una vez arriba aprovecharon para inmortalizar el momento en la cima del Coll de Rates.

 

 

 

                Aquí vemos la cabina de cronometraje (desconocida para los tres aventureros) en la cima del Coll de Rates. Aprovecharon la presencia de otros cicloturistas para informarse del funcionamiento de tan curioso, novedoso y atrayente sistema de medición de tiempos para la ascensión tanto de ciclistas, corredores y caminantes.

 

 

 

 

 

                Una vez puestos en el papel más turístico de la ruta, aprovecharon para disfrutar de las maravillosas vistas desde el mirador.

 

 

 

 

Aquí vemos un detalle del curioso mapa fabricado en piedra colocado en dicho mirador.

 

 

 

 

Bonitos recuerdos de un fabuloso día de agosto.

 

 

 

               

                Una vez saciada la vista y el espíritu turístico, los tres encararon definitivamente el descenso hasta Parcent, descenso en el que se cruzaron como vemos con medio centenar de ciclistas.

 

 

 

 

                Dejando atrás Parcent y Alcalalí, tomaban el desvío hacia Pedreguer, donde Maikel tomaría el mando poniendo un alto ritmo al trío para intentar llevarlos hasta Denia, donde les esperaba la última ascensión. Un ritmo alto con un sol de justicia que puso de manera involuntaria en algún repecho en peligro la integridad del grupo.

 

 

 

 

                Una vez consciente de los límites del grupo, nuestro maquinista puso rumbo a Denia sin prisa pero sin pausas, pasando por las localidades de La Solana, Pedreguer, La Xara, siempre muy pendiente del que el trío siguiera compacto, fueron devorando los kilómetros a altas velocidades pese al leve viento de cara aunque favorecidos por el terreno descendente. En un tris llegaban a la población de Denia, donde tuvieron a bien tomar un refrigerio al uso. El sol apretaba mucho muchísimo. Después de reponer líquidos y rellenar bidones podemos ver al trío circular junto a la preciosa zona amurallada de Denia.

 

 

 

 

                Poco a poco y cruzando toda la población, paseo marítimo y puerto deportivo incluido se aproximaban al último escollo. El alto del Montgó. Subida “corta” y dura de 4 km limitada por el mar, el parque natural del Montgó, Xàbia y Denia. Subida de buen asfalto donde se podían admirar unas preciosas vistas tanto del Mar Mediterráneo, del cabo San Antonio, del puerto, la playa de Xàbia y del precioso y enigmático Montgó. La subida tuvo poca historia, Maikel con muy buenas piernas decidió ir a su ritmo y el dúo de triatletas se lo tomo con más calma pues la matinal ya había sido dura tanto por kilometraje, desniveles y condiciones climatológicas. Reagrupamiento en la cima y fugaz descenso hasta Xàbia pueblo, donde se separarían los caminos de nuestros esforzados de la ruta con el compromiso creado de volver al Coll de Rates en un futuro para comprobar de primera mano el sistema Alemán Stoppomat.

 

 

 

 

____________________ o ____________________

8 de agosto de 2011

APRIETA EL CULO Y DA PEDAL

Un nuevo fin de semana ha pasado y hay novedades en la Zona Ciclo, Samuel mejora de su escalofriante accidente y retomara las salidas como tío duro y valiente que es, Miguel V. está a la espera de hacerse una radiografía para confirmar o descartar fractura de escafoides, Dani retomará sus entrenos cicloclandestinos a rueda, Christian seguirá con su particular y metódica preparación de cara a la crono-escalada, y de los demás futuribles participantes, Richi, Dario, Carles, Carlos B., y los hermanos Llamascleck no hay noticias…

De quien si tenemos noticias y básicamente va esta crónica es de Maikel, que afrontaba el pasaba sábado, una etapa de gran fondo que transcurriría por las sierras Calderona y Espadán. Ruta que a groso modo, es la misma que se hace en la “Marcha Cicloturista 4 puertos –Serra Tot Natura”.

 

 

Nuestro aventurero haría una variante de la marcha, dejando de lado la dura Frontera, para afrontar de nuevo l’Oronet por su cara norte. Dejando de lado las cuatro cotas puntuables, se pueden apreciar un largo “puerto” de 40 kms desde el km 13 hasta el 53, y otro más entre la Nevera y Eslida. Una ruta larga y dura que narramos a continuación.

Eran las 6:00am cuando sonaba el despertador, el sol salía a las 7:11am y había que estar preparado para partir con la fresca. Pese a que la humedad estaba atrapada en las montañas y no las dejaba ver, la previsión indicaba que el sol acompañaría de manera implacable al esforzado ciclista durante la jornada.

Dicho y hecho, Maikel se ponía en marcha cargado de barritas y geles. De salida afrontaba el primer puerto del día, l’Oronet por su cara más dulce, llegando a la cima antes que los rayos del sol asomasen por encima de la montaña.

 

Descenso tranquilo hasta comenzar una larga y prolongada ascensión de 40 kms. atravesando las localidades de Soneja, Segorbe, Navajas, Gaibiel y Matet. Aquí podemos ver la entrada a la población monumental de Segorbe.

 

 

En esa larga ascensión, se podía disfrutar de bellos paisajes que nos anunciaban la proximidad de la Sierra de Espadán, lugares como el pantano del Regajo.

 

 

Una vez pasado este largo tramo ascendente, se afrontaba un rápido y estrecho descenso que le llevaría a la pequeña localidad Algimia de Almonacid que nos anunciaba la llegada de la segunda cota puntuable, el alto de la Nevera más allá de los 700m de altitud ya en pleno corazón de la Sierra de Espadán. 

 

 

Aquí podemos apreciar la belleza del descenso de la Nevera con esta doble “paella”

 

 

El descenso le llevaría hasta Alcudia de Veo y a un terreno de subes y bajas continuos hasta la pequeña población de Aín donde Maikel daría buena cuenta de un buen pincho de tortilla y un tallaet para recuperar las ya menguadas fuerzas. Una vez dada buena cuenta del esmorçaret, nuestro protagonista afrontaba uno de los momentos álgidos y más emocionantes del día, atravesar el enigmático túnel entre Aín y Eslida. Túnel que no conocía y que había imaginado por el perfil creado en Google Earth revirado y supuestamente iluminado. Como suele pasar, la realidad supera la ficción.

 

 

Después del subidón de adrenalina, se aproximaba Eslida, primero la población y ya desde el corazón de la misma el comienzo del puerto. Puerto este de Eslida duro y exigente donde los haya. No sin mucho esfuerzo, llegaba a la cima.

 

 

Hay que decir que en todo el recorrido, no se había encontrado a ningún ciclista en su mismo sentido de marcha, así que sin prisa pero sin pausa y sin más aliciente que el de hacer un recorrido espectacular fue devorando kilómetros y puertos uno tras otro. Tras coronar, largo, larguísimo descenso hasta la población de Chóvar por una carretera amplia y con un firme para disfrutar de la bicicleta.

 

 

Después de disfrutar del descenso y terminar todos los víveres que le quedaban, atravesaba bajo un sol de justicia los pueblos de Chóbar, Azuébar y Soneja donde terminaba la ruta circular por Espadán para retomar la ruta hasta casa en sentido inverso al realizado unas horas antes. Ya con más de cuatro horas y unos 90 kms por fin era alcanzado por un veloz pelotón compuesto por unos 8-10 ciclistas que marchaban a un ritmo altísimo.

 

 

Maikel llevaba las piernas para pocas alegrías, y aunque aguanto a rueda no sin grandes apuros unos cuantos kms por un tramo rompepiernas a unos 40-45km/h de media, finalmente cedió a unos 200 metros de una gasolinera donde tenía previsto parar a recargar bidones y tomar un trago fresco antes de afrontar el último gran escollo del día. Creemos que aunque no tuviera previsto parar en la gasolinera, le habría sido imposible aguantar el ritmo del grupo y habría cedido igualmente en dicho repecho. Aquí le vemos tomando un refrigerio y llenando la cantimplora.

 

 

Después de llenar bien la joroba, se puso en marcha ya por un terreno más favorable con algún repecho de poca importancia, comparado con lo ya vivido en la jornada. Llegaba a la rotonda bajo la A-23 para tomar la carretera hacia Serra y recorrer los pestosos kms de aproximación a l’Oronet donde a Richi tanto le gusta apretar a sus compañeros de fatigas, donde soplaba un considerable viento de cara. Al menos en la lejanía, se intuía un pequeño grupo de ciclistas que le servían de motivación para mantener el ritmo y el pulso al vendaval. Comenzaba puerto.

 

 

Poco a poco y ya en el puerto, alcanzaba y sobrepasaba al grupo de tres, que se pegaban a rueda e intentaban seguir el ritmo vivo pero sin alardes, no estaba el cuerpo para exhibiciones. A los pocos metros se descolgaba del recién formado cuarteto el primer integrante, y volvía a convertirse en trio pero con diferentes miembros. Tuvieron que pasar otros dos kilómetros y llegar las rampas más duras para que el trio pasara a convertirse en dúo. Esto pareció dar alas al improvisado enemigo que decidió pasar a la cabeza y aumentar el ritmo, no sabemos si con intenciones de “echar una mano” o de intentar imponer su ritmo y dejar de rueda a su eventual compañero. Por lo visto en las siguientes imágenes no fue suficiente para descolgar a nuestro superviviente.

 

 

Visto lo visto, parecía que ninguno de los dos se quedaría de rueda a ritmo, solo si hubiera un ataque seco y duro cabría la posibilidad del descalabro, pero también estaba la posibilidad de atacar y luego ser contraatacado con el consiguiente zarpazo al orgullo. Llegados a este punto de incertidumbre, el dúo transitaba el ultimo kilómetro de ascensión el más suave de todos. Fue entonces y no antes, cuando llegaría el pacto de no agresión, pacto que saldría de forma instantánea, como suele ocurrir en casos donde las fuerzas están justas y se da por bueno lo ya realizado en la ascensión. Así, coronarían juntos y charlando amigablemente.

 

Los caminos se separaban, uno se quedaba en la cima esperando a sus compañeros caídos en la batalla, y el otro, el nuestro, encaraba el descenso directo hacia el merecido descanso después de más de 115 km y casi 5 horas de continuo pedaleo. Creemos que Maikel tiene pensado hacer el mismo recorrido en sentido inverso a ver si tiene más suerte y encuentra compañeros de viaje durante la ruta. Eso sí, la semana próxima estará por tierras Alicantinas enfrentándose por segunda vez en su vida al Coll de Rates y de manera inédita a la corta pero dura subida al Montgó.

Intentaremos dar cuenta de lo que suceda el próximo domingo.

 

 

 

 

____________________ o ____________________

3 de agosto de 2011

RUTA ACCIDENTADA

Se terminó la temporada de pista al aire libre para nosotros y ha llegado el tiempo colgar los clavos temporalmente, y desempolvar útiles veraniegos varios, la pelota hinchable, el bañador, los bastones de trecking y como no la bicicleta.

El pasado domingo 31 de julio de 2011 ya se reunieron unos cuantos amiguetes para realizar la primera salidita de la temporada cicloglobera, aunque algunos ya han ido haciendo sus pinitos. Se reunían en la estación de Betera: Miguel Vázquez que acudió en coche, Luis Gorbe y Marta Esteban que acudieron pedaleando desde Burjassot, Samu que hizo lo propio desde Valencia (tenía previsto hacer una etapa de gran fondo) y Maikel llegaba pedaleando desde Serra.

A las 9:45 partían los cinco camino Portaceli-Canteras con diferentes intenciones, Luis y Marta tenían previsto subir hasta l’Oronet y darse la vuelta, habían competido el día anterior en Nogueruelas y tenían el cuerpo “trabajado”, el resto harían la clásica Betera-Canteras-Garbi-Segart-Betera.

Unas instantáneas del comienzo de la ruta:



Se salía tranquilamente, atravesando la localidad de Betera y tomando el carril bici que une la localidad con Olocau, desviándose el mini pelotón agrupado camino de Porta Coeli. Aquí podemos ver como circulaban relajados cerca de los cuarteles.

 

 

Nada más tomar la carretera que une Portaceli con Serra, en la primera cuesta, Luis cargaba el plato y dejaba presente que había venido juguetón, máxime cuando se daría la vuelta antes que el resto. Pese a ello el grupo siguió rodando compacto.

 

 

Como habéis visto en el video, Samu es un ciclista muy distinto, sabe ir a rueda, mantiene un pedaleo fluido, ha mejorado notablemente,

El grupo afrontaba el primer repecho del tramo canteras y Luis volvía a tensar al grupo.

 

 

Aunque el grupo no se desfragmento, si se estiro considerablemente, pequeño descenso y un tramo de repechos hasta el segundo repecho del tramo. Conforme se acercaba el grupo al puertecito, se podía sentir que alguna fuerza se iba a desatar en la corta pero dura ascensión. Luis no especulaba ni un metro y de salida salía como un avión, el grupo ante el impresionante ataque duda, y solo Maikel después de conectar la cámara sale detrás de Luis llegando a su altura y sobrepasándolo coronando primero, seguido de cerca de Luis que después de explotar por su propio ataque recupero el aliento, Samu le siguió mostrando buenas piernas, Vázquez tras él y Marta con problemas mecánicos tuvo que poner pie a tierra para poder llevar la cadena al sitio. Luis y Maikel bajaron en su ayuda mientras que Samuel continúo hasta el cruce mientras Vázquez esperaba en la cima. Aquí podéis ver la secuencia de lo ocurrido.

 

 

Después de las escaramuzas, encaran la localidad de Serra, camino de l’Oronet comandados por Luis. Marta decidía subir a su ritmo y descolgarse del grupo.

 

 

En este tramo, Maikel le había confesado a Samuel la intención de tensar el grupo en la parte más dura del puerto y descolgar a sus compañeros a base de ritmo y no en un ataque explosivo como hizo Luis anteriormente. Dicho y hecho, pasando la curva de la fuente de San José, Maikel tomaba el mando del grupo y subía el ritmo hasta descolgar al resto de componentes y llegar solo a la cima de l’Oronet. Luis llegaba cerquita, más tarde llegaron Vázquez delante de Samu que había decidido guardar fuerzas para la última ascensión darlo todo (lamentablemente como veremos más adelante los planes cambiaron de manera drástica) y Marta llegaba poco después haciendo una subida a ritmo y de menos a más.

 

 

Los caminos y destinos se separan, Luis y Marta deciden volverse, y Vázquez, Samu y Maikel continúan por una recién asfaltada ascensión al Garbi, donde pararon en Barraix a rellenar bidones y todavía hubo tiempo de algún escarceo por parte de Vázquez frente a un BTTero un poco fondón pero con buenas piernas, al que al final todos los nuestros terminaron “pasando por encima”.

El “trio lalala” coronaba Garbi y tomaba el desvío hacia Segart, tramo de gran belleza paisajística y divertido de circular, con continuos cambios de desnivel, buen asfalto y curvas amplias y con buen agarre. Se aproximaba el rápido y peligroso descenso hasta la localidad de Segart. Maikel como siempre hace antes de bajar por esa vertiente, paró al grupo y les recordó lo peligroso del descenso y de las precauciones a tomar. El trio partía hacia el descenso encabezado por Samu que no se fiaba de las trazadas de Vázquez que salió tras él en su nueva bicicleta, y Maikel se enredaba en poner en marcha la cámara y salía con algo de retraso. Maikel buen bajador, no le costó mucho alcanzar y superar a Vázquez y poco después, hacia lo mismo con Samuel, que segundos después de ser sobrepasado cometía un error por despiste o por exceso de confianza al ver pasar a Maikel mucho más rápido que él y se salía de la vía en la curva más difícil del descenso, golpeando la rueda delantera con un bendito bordillo que no sabemos que pinta allí, pero que hizo que Samuel y su bici salieran despedidos a unos 20-25km/h por encima del peligroso guarda rail (la bici llego a golpear parcialmente en el guarda rail) aterrizando milagrosamente sobre unos matorrales a escasos metros de un barranco entre un olivo y una roca de tamaño considerable. Maikel que le precedía momentos antes del accidente, al oír blasfemar a Samuel con voz asustadiza era consciente de algo grave podía suceder, intentando evitar males mayores, cambio su trayectoria habitual en esa fatídica curva (donde Christian ya sufrió un accidente de menor intensidad años atrás) de fuera a dentro y se tiró al interior de la curva con el riesgo de salirse fuera de la trazada, pero intentando salirse de la línea recta sin remedio que llevaba Samuel  y evitar una colisión entre los dos que se hubiera saldado con un resultado mucho peor. Aquí está el documento audiovisual del descenso y del accidente.

 

 

Accidente que no se ve, pero se escucha perfectamente (se recomienda utilizar auriculares para escuchar al detalle el accidente) como al poco de pasar Maikel a Samuel y afrontar el frenado previo a la fatídica curva Samuel anuncia sus problemas a base de improperios, seguido de un sonido de derrape sin fin, golpe seco seguido de un nuevo grito de Samuel  al pasar por encima del guarda rail, golpe al estilo gong de la bici contra el acero del quitamiedos, unos instantes mientras Maikel termina de detener su marcha, maldice y apaga la cámara para salir asustado a socorrer a su amigo.

Maikel después de remontar rápidamente los 10 metros que le separaban de su desaparecido compañero al grito de SAMU!!! SAMU!!! se sorprendía gratamente de ver como su accidentado y magullado compañero se incorporaba con sonrisa nerviosa sin ayuda de nadie pero todavía con el susto en el cuerpo, mientras llegaba Vázquez… pero mejor lo vemos.

 

 

Después de comprobar el estado de Samuel que aunque con un golpe fuerte en la espalda estaba gratamente entero, salta a la vista que el velocípedo esta inservible, a simple vista, el manillar, horquilla y freno delantero doblados, la cubierta trasera había sufrido tal abrasión de la fricción contra el asfalto de la brutal frenada que había hecho desaparecer un trozo de unos 10 centímetros y no tenía reparación posible.

 


 

Había que abortar la etapa, y el primer daño colateral una vez pasado el susto era que había que retroceder lo antes posible para recoger al accidentado y el camino más corto era por la dura subida de Segart. Porque si bajar es peligroso subir tampoco es un camino de rosas precisamente. Al minuto del accidente, paso a nuestra altura un BTTero en dirección ascendente, cuando solo llevaba 30 metros de dura subida, se quedó sin fuerzas y sin poder quitar el pedal por la fatiga, caía de costado delante del todavía asustado trio. Después de preguntarle si estaba bien, Samuel decide llamar a Christian para contarle su aventura con el consiguiente rapapolvo por parte del segundo al primero. Vázquez y Maikel dejan a Samuel abroncado al teléfono y con las dificultades de arrancar con calas en semejante rampa parten rumbo inverso al ya trazado. Cuando Maikel llega a la altura de Vázquez no sin gran esfuerzo, le da un empujón para lanzarlo a una velocidad superior pues ve que va bastante castigado. Seguidamente propone que Vázquez continúe hasta Betera (como habían acordado con Samuel) y para que Samuel no este tanto rato esperando, que, Maikel iría a recoger su coche a Serra para recoger antes a Samuel y que Vázquez acudiera a casa de Maikel para recogerlo y bajarlo a Valencia. Pero las rampas de Segart no perdonan, y la sangre se queda en las piernas no llega al cerebro y lo que parece algo fácil, en esa tesitura se hace un mundo, resultado, Vázquez se queda sin fuerzas y como el BTTero se cae de lado de madurito al no tener fuerzas para sacar el pie de la cala cuando le sobrevino la fatiga suprema, afortunadamente sin consecuencias, aunque a última hora se quejaba de la muñeca, esperemos solo sea el golpe.

 

 

Una vez dejado la compañía de Vázquez, Maikel afronta las ultimas y duras rampas alcanzando al hombre de la BTT que minutos antes había tocado suelo. Más adelante recogió a otro recorrecaminos a la vez que se le iban haciendo las rampas cada vez duras llegando al límite del esfuerzo físico.

 

 

Una vez pasado este tramo tan duro quedaba un largo descenso con algún tramo ascendente hasta Serra, que Maikel se lo tomo como una crono para asistir lo antes posible a su compañero caído. Sin tomar riesgos pero con todo lo que quedaba en su fatigado cuerpo, se lanzó a su destino.

 

 

Maikel recogió a Samuel que recorrió unos cuantos kilómetros empujando su siniestrada bici y los dos se encaminaron a Serra a esperar al tercero en discordia, donde comentaron la accidentada salida.

*** Nota de última hora, Samuel se recupera de sus golpes y magulladuras y a Miguel Vázquez le han escayolado el brazo por posible fractura de escafoides. Esperemos se recuperen pronto.